Bello Oriente, un barrio que me ha acogido con toda su sensibilidad, tiene sus rostros, rastros y restos que han posado para este lente y ha contado su historia de a poco, que no es simple ni sencilla. Al oriente de la ciudad se divisa una edificación blanca, muy grande, es ahí el barrio, con la ventaja, para ellos, que no se ve de todos los ángulos de medellín, está oculto entre montaña, y es allí donde la vida apenas florece, donde se levantan después de haber caído en varias ocasiones. Todos ellos son desplazados de varios municipios de Antioquia y han estado expuestos a todo tipo de violencia.
Hoy en Bello Oriente hay otra energía, y es el arte el que reemplaza la violencia, la pobreza y la desigualdad. Estos rostros son los de mis amigos. Todos ellos me han entregado un pedacito de sus corazones y yo lo he recibido con mucha alegría. Todos muy hermosos.








